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¿Qué es el amor?

Para empezar, le pregunté a Google ¿Qué es el amor? Y la primera definición que aparece

es la de la RAE:

Amor

1.        (nombre masculino) Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

 

2.        (nombre masculino) Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.




Con estas definiciones, creo que es normal que estemos tan enredadas en esto del amor. Se nos dice una y otra vez, que debemos medir nuestro valor y felicidad en función de otra persona, que nos completa y alegra la vida porque nos ayuda a satisfacer un deseo que parte de nuestra propia insuficiencia.

 

Seguí mirando, porque evidentemente esta definición de amor se me queda super lejos de lo que yo entiendo que es el amor y que me gustaría contarles hoy.

 

Dos párrafos más abajo encontré que la Asociación Americana de Psicología, describe al amor como una emoción compleja que involucra fuertes sentimientos de afecto y ternura, sensaciones placenteras en su presencia, devoción a su bienestar y sensibilidad a sus reacciones hacia uno mismo.


Esta última se acerca un poco más a lo que entiendo por el amor. Antes de continuar, te pido que te hagas la pregunta sincera, si no te la has hecho ya ¿Qué es el amor? Escucha que es lo que tienes que decirte, porque el amor es algo diferente para cada persona.




Para mí el amor, va mucho más allá de la pareja, la familia y las amigas. Me defino como poliamorosa, porque siento amor por todas las personas de mi red afectiva. Me refiero a que, para mí, el amor es algo tan amplio que no deberíamos restringirlo solo a las personas más cercanas.


¡Ojo! Que cuando estoy hablando de poliamor, no estoy hablando de poligamia (no tengo nada en contra de la poligamia, pero no estoy hablando de sexo)


Gracia a la Vasallo, pude ponerle palabras a algo sobre lo que había estado meditando durante muchos años. ¿Por qué no encajo en el marco relacional normativo? Si quieres saber más de esto, te sugiero que leas “Pensamiento monógamo, terror poliamoroso” de Brigitte Vasallo hasta el final.



Desde adolescente, me chirriaba la competitividad que existe entre las mujeres por los hombres. También, como ser vista y escogida por un hombre te da mucho más valor. Esto lo explico más ampliamente en mi libro “Charlas con Mamá”.


 

Crecí en una sociedad abiertamente machista, que nos enseña a valorarnos a través de la mirada de los demás (leyendo la definición de la RAE, veo que no es algo sólo de Colombia).


Esto es sumamente peligroso, porque si no nos amamos lo suficiente, no sabremos poner limites a las demandas de otros sobre nuestro tiempo y energía. Entregando todo nuestro poder a esa(s) otra(s) persona(s) en pro de ese “amor” que nos complete y nos alegre la vida. ¿ves lo violento de todo esto?


Creo que estamos en un momento crucial, de finales y principios. En el que los viejos patrones deben liberarse, para que deje espacio suficiente para que esas nuevas maneras de ser y amar puedan entrar.


Aunque es doloroso, debemos trabajar en aprender a amarnos a nosotras mismas. Ya sé que, para muchas personas, no es algo fácil. Porque en muchos casos, nunca se nos ha enseñado. Por eso debemos trabajar en eso.


A mí personalmente, el budismo y la filosofía del camino Zen me han ayudado mucho en este sentido, empezando primero por agradecer, respirar y vivir cada proceso, momento a momento. Y porque hablan del amor, desde un punto de vista mucho más amplio que el humano.


Un concepto sobre el que he meditado mucho es que el amor en su nivel más bajo es sexo (es físico) y en su forma más refinada es compasión. El sexo es la semilla, el amor es la flor y la compasión es la fragancia. Cuando tu amor no es únicamente una necesidad, cuando tu amor es un compartir, es dar por el simple gozo de dar, entonces añádele meditación y se convertirá en la fragancia más pura. (Osho, Zen, Zest, Zio, Zap and Zing)

 

Si todo esto parte, de una compasión profunda hacia nosotras mismas, lo que podemos compartir al mundo es hermoso e ilimitado. Porque siempre podremos poner los limites necesarios para cuidarnos, amarnos y respetarnos a nosotras mismas, esto nos dará bienestar. Y desde ese bienestar, podremos construir vínculos más sanos con otras personas, desde ese cuidado, amor y respeto.


Bueno, paro aquí porque me extiendo y se me va la olla. Me encantaría leer tus reflexiones sobre este tema.


Besos y feliz San Violentín

 

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