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El placer es revolucionario

Quiero empezar esta entrada hablando del Gozo Poderoso y de este fotón que me hizo Noemí Elías en una de las funciones del Comando Señoras..



En el 2000, Aterciopelados (banda de rock colombiana) sacó un álbum que se titulaba Gozo Poderoso y recuerdo que en ese momento pensé en lo potente de esta frase, aunque no la entendí del todo en ese momento.


En ese álbum hay una canción homónima que dice: “La música es amor. Unámonos en el son que sincroniza el corazón. Un ritual amoroso de gozo poderoso… El ritmo imponente, la dicha sublime, el alma infalible, la voz intocable”.


No sé a ti, pero para mí esto es sumamente poderoso, porque nos recuerda la importancia de poner el placer en el centro.


¿Qué te da placer? Para un momento y piénsalo de verdad.

 

El gozo es entendido como un estado emocional positivo acompañado de plenitud, bienestar y satisfacción, que se presenta en reacción a ciertas actividades placenteras que realiza la persona. La respuesta de nuestro organismo al placer es la liberación de hormonas, como la endorfina, la serotonina y la oxitocina, que nos producen una sensación agradable de bienestar.


Cabe recordar que el placer es algo subjetivo y debido a los condicionamientos sociales, muchas veces nos cuesta conectar con el placer, el disfrute y el gozo. Además, en muchas ocasiones, está cargado de culpa o lo enfocamos desde lo que nos falta. Esto está ligado a la historia de las mujeres y el placer que profundizaré en una próxima entrada.


Estamos en una sociedad que nos quiere serias, temerosas, estresadas, porque así no pensamos en lo que es realmente importante. Te propongo parar un momento, respirar profundamente y escuchar tu voz interior. ¿Qué te pide esa vocecilla?


A mí me pide jugar, bailar y sobre todo reír, porque la risa en la mejor medicina y resulta excepcionalmente sanadora en un momento tan complejo como el que estamos viviendo ahora.


Foto: Noemí Elias - Comando Señoras


La vida no está hecha únicamente para trabajar sin disfrutar, para mantenerte todo el tiempo atenta y sin diversión.


El humor promueve la resiliencia y el desenfado alivia el dolor emocional, proporcionándonos esos momentos tan necesarios de descanso de nuestras cargas y del estrés de la vida.

 

Qué tal si ponemos el placer en el centro y empezamos a ver la vida como un momento para celebrar, para disfrutar. Recordando que esta celebración no necesita depender de circunstancias externas, sino dejarla surgir del gozo que se experimenta profundamente en el interior, primero, y después brota hacia afuera en forma de canciones, danza y risas desbordantes, y sí, incluso lágrimas de gratitud.


¡La fiesta sucede a tu alrededor en cada momento!

 

Fuentes:

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